Mi amigo Apo, como epítome del progresista de boutique.

Los días después del temblor, mi club de motos Vespa en la CDMX «Los Malportados», nos sumamos como muchísimos otros ciudadanos y clubes a ayudar en el traslado de víveres, de ciudadanos y rescatistas por toda la CDMX y zonas afectadas.

El andar en una moto pequeña, con tanto caos en zonas dañadas, nos brindó una ventaja que nos hizo posible ayudar de manera muy directa.

En una de esas vueltas, al andar llevando alimentos así como agua de un punto en la Condesa a otro en la Nápoles o la Colonia Del Valle (no recuerdo), nos topamos con qué, quien nos recibió en ese centro de acopio, fue Margarita Zavala, que hasta ese momento no se sabía al 100, si iría por su partido o de independiente. Aclaro que yo no voto, no tengo partido y mi orientación es más de izquierda, continúo.

Nadie dijimos nada a Margarita ni sospechamos nada, porque eran épocas de ayudar, de ver por el otro, nadie, con excepción de Jaime García, mejor conocido en el bajo mundo vespista como El Apocalípto o «El Apo».

El Apo se le aproximó muy sopitas a Margarita y le dijo que gracias por ayudar, pero que no quería que anduviera con esta supuesta ayuda, jalando agua para su molino aprovechándose de la situación. Margarita le dio lo que llamamos, “un elotazo en el mero hocico”, invitándolo a que le mostrara dónde había un logotipo de su partido o de su campaña, lo convidó a que pasara y a que verificara de una vez, para que se diera por bien servido.

Jaime le contestó, que tenía razón, que no había nada, pero que «mucho cuidado, pues como ciudadano la andaría vigilando», en ese momento todos le dimos pamba y le “echamos carro” al Apo, lo invitamos a que le parara a su mamada y continuamos con nuestras labores de apoyo.

Es sorprendente cómo los seres humanos, o bueno… algunos individuos, cuando las situaciones son a favor de su querencia política, tienen la habilidad para deshacerse del pensamiento crítico, mismo que pareciera que es agudo, solo cuando es hacia lo que consideran sus rivales, pero otra vez: pasalón, permisivo, villamelón y chaqueto, cuando se trata de voltear a ver a sus avatares, al rifle que croman y pulen con amor.

Hoy sabiendo que AMLO y su partido MORENA, por los que votó Jaime Apocalípto García, acaban de ser multados por haberse demostrado, el uso indebido de un fideicomiso, que era en supuesto apoyo a los damnificados y terminó siendo un fraude; hoy… Jaime, El Apo, guarda silencio, un silencio cómplice. El mismo Apo, que así como fue con Margarita Zavala, esa noche después del 19 de Septiembre, así había sido en sus redes sociales de crítico con EPN, acusándolo con fuentes muy dudosas, de periódicos digitales amarillistas, compartiendo notas típicas de esos periódicos cómo: ya mañana renuncia EPN, encuentran a los 43 en el sótano de Los Pinos, El PRIAN no quiere a la izquierda en el poder porque se descubriría su participación en la venta de unas islas en el Golfo de México a EEUU.

Jaime fue crítico con todos y cada uno de los rivales políticos de AMLO, pero cuando llegaba el momento de trasladar ese «pensamiento crítico» a sus propias huestes, se hace chiquitito y nos muestra su doble rasero. Esos son los progresistas de boutique, eso es lo que hay y por eso penosamente, ganó un personaje tan limitado, cómo López Obrador.

Porque si esto va a ser de justificar a costa de lo que sea, los traspiés, las tropelías y actos de corrupción de su líder AMLO… paso, ya bastantes fanáticos hay ahí afuera de fútbol y religión, como para también aguantarlos en estos menesteres. Paso.

En el mundo de las Vespas jamás tomaríamos a una moto que no es Vespa como original, vaya… sabemos distinguir entre una auténtica y una pirata. Por eso a mi, considerándome de izquierda, me llama poderosamente la atención, que muchos vespistas se fanaticen con AMLO por decirse de izquierda, aunque tenga todas las características de lo contrario, sería como admitir a una Italika o dinamo como Piaggio o Vespa.

Así el mundo de las incongruencias, los dobles raseros, las maromas y las cumbias mentales en el ganar por ganar, a costa de la mismísima perdida de la lógica, el sentido, el pensamiento crítico y la razón.

CarLost

Un comentario

  1. La crítica de un “purista” refiriéndome al ya mencionado con tanta osadía “apo” tiene la veracidad de un billete de 25 pesos, recuerdo una anécdota, un día compré un pantalón “hecho en México” de protecciónes el cual fue duramente criticado por no ser <> y leyendo este post, creo entender perfectamente la posición chaira del ya mensionado.

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