La cura

Unas de las preguntas y comentarios más comunes en sobremesa, así como en pláticas de fiesta en la familia son: ¿crees que algún día encuentren la cura para el cáncer mijito?, ¿ya leíste el artículo del médico venezolano/chileno, cubano, alemán, ruso, etcétera que encontró la cura con…?, ¿ya supiste que a tal familiar o a tal amigo le detectaron cáncer de X?, ¿tú te pondrías quimioterapia o radiación?, ¿tú crees, dicen que con pura agua de tlacote/imanes/dieta/bicarbonato/noni será verdad?, ¿cuál crees tú que sea la causa del cáncer hijo?.

Generalmente cuando la familia o amigos me hace este tipo de preguntas, es un poco complicado darles una respuesta, se que lo que viene a continuación son como 2 horas de plática, y no que me incomoda eso, amo la socialización, pero he dedicado ese tiempo ya en varias ocasiones sin ver o palpar que realmente haya quedado claro mi punto de vista. Como seres humanos somos a veces bastante cómicos al ser auto observados, incongruentes a más no poder. Es curioso como la mayoría es capaz de creer en una Virgen, un santo, un dios ante lo que no les presentan evidencia alguna, pero a la hora de un tratamiento médico quisieran escuchar una explicación científica (misma que no comprenden ni al 50% cuando es explicada, como lo hace la mayoría de los colegas) o incluso piden garantía, como si lo que les ofrecieramos en el consultorio dependiera exclusivamente del médico y el tratamiento.

Es complicado por todos lados, obvio que mucho más para quien lo padece pues el miedo a las complicaciones, el cómo afectará su cotidianeidad, a perder la vida, están latentes en la mayoría de los casos. Por el lado de los familiares porque los embarga una impotencia, frustracion de no poder hacer más por el ser querido y de los expectadores porque en su periferia ven que cada vez es más gente.

En la columna pasada, hablaba de cómo las religiones han colaborado en la generación de violencia en el ser humano, de cómo nos han enseñado a ver las cosas totalmente reducidas a bueno/malo sin entender de matices así como de enseñanzas/aprendizajes en cada proceso. Hoy, sdpnoticias en un artículo nos habla de un estudio realizado con chicos de diversos países y de cómo la conclusión es que los niños ateos son considerablemente más bondadosos que los religiosos, les comparto:

 http://www.sdpnoticias.com/estilo-de-vida/2015/11/05/los-ateos-son-mas-generosos-que-los-religiosos-estudio

Y a lo que quiero llegar es a que, sí, si algún familiar o amigo lee esta columneja, estará de acuerdo en que mis respuestas a las preguntas citadas arriba son comúnmente: sí, es posible que la encuentren pero dependerá del tipo de cáncer, no son iguales. No, pero cuando pueda compártalo por correo para echarle una leída. No, no sabía. No, yo no me pondría quimio ni radio. Sí, creo que es posible en una terapia integral. ¿La causa? Todo, es multifactorial.

Todos, cuando vamos al consultorio, quisiéramos que con la inyección, pastilla o jarabe el padecimiento se fuera y ¡listo!, pero la cosa va más allá. Quienes llegan a consulta y les hablas de la alimentación, incluso te interrumpen asegurando que ya lo sabían. No señores, no lo sabían, de haberlo sabido seguro no agregaban eso a una de las causas que participaron. Todos desean ver resultados la primer semana y no les queda claro que ese padecimiento se fue generando en un periodo de tiempo en el cual participaron: alimentación, hábitos de higiene, actividad física, edad, intoxicaciones, herencia genética, radiaciones, infecciones frecuentes por virus y hongos, etcétera.

Esto que les acabó de mencionar como causas es el listado en que coinciden prácticamente las distintas asociaciones de cancerología en países como EEUU, España, México, Cuba, UE, UK pero ninguna nos habla de las emociones. ¿cuántas décadas tomó para que se revelara que el tabaco generaba cáncer?, ¿cuántas más para que se nos informara que el consumo de carne también?, ¿cuántas en relacionar metales pesados y radiaciones?… ¿quieren que les diga cuánto nos tomará asociar emociones como depresión, odio, ansiedad, envidia, violencia, celos y otras emociones de ese estilo?

La vez pasada les hablaba de la necesidad de cambiar el rumbo. De ver las cosas de una forma diferente. La publicación de sdpnoticias nos da un dato que también ya muchos sabíamos. Las religiones y sus representantes violentan. Enseñan a enjuiciar a los demás, a dividirnos, a no tolerar. Siempre he pensado que de no existir las religiones la palabra tolerancia sería de uso exclusivo en cuestiones biológicas. De las personas que he conocido de diferentes religiones a lo largo de mi experiencia de vida, menos del 5% manejan en su lenguaje y conducta, la compasión como forma de vida, la alteridad como un elemento esencial en la convivencia y un lenguaje libre de elementos que puedan ser considerados no violentos.

Ahora, no estoy, con base a este estudio, solicitando que abandonen religiones sino que si el mismo nos arroja que pudiéramos ser más bondadosos, lo llevemos a cabo como un ejercicio consciente en el día a día. Ver al de enfrente como si fuéramos nosotros independientemente de religión, raza, estatus, sexo, edad, nacionalidad, región.

Nada nos cuesta en un autoanálisis comenzar a escucharnos más a menudo, cambiar respuestas típicas por unas más amorosas. Hacer de ello una forma de vida. Compartir en redes sociales cosas que nos dan la alegría de vivir y dejar de usarlas para quejarnos de lo que sea.

Queremos que nos den la vacuna, la pastilla, el jarabe… la cura. Pero deseamos a la par, seguir con emociones que nos hacen daño enquistadas en el sistema, generadoras de violencia que nos hacen estar en conflictos, guerras, desigualdades de oportunidades. O sea, quisiéramos avanzar en tratamientos pero sin dar un paso en el proceso evolutivo como seres humanos. Se avanza a la par, la cura a todos nuestros males, parte de uno. Al final del día, todo es mucho más diafrutable.

Un miedo común que me ha tocado ver en pacientes con cáncer, es el “qué le dejarán de herencia a sus hijos” y obvio que lo ven por la parte material-económica. No existe mejor herencia que ver a un padre/madre/familiar empoderado, que ver a alguien bondadoso, feliz, empático, dueño de sus emociones, responsable para comunicarlas así como sus necesidades. Actuando de esa manera, estarán más cerca de la cura, que cualquier colega de cualquier parte y lo más importante: heredaran salud.

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