La inesperada virtud de la ignorancia (Birdman)

Birdman

Admito que cuando fui a ver esta película, mi mayor interés era observar la evolución de Iñárritu, no recuerdo haberme perdido una sola de sus producciones, no sabía nada realmente de Raymond Carver y por el elenco, me daba la impresión de ser un drama acerca de un actor de películas de acción en decadencia. Lo que descubrí, fue maravilloso. Excelso. No sabría por donde empezar, de inicio, los golpes de jazz deletreando y el título de “la inesperada virtud de la ignorancia” provocaron mi primer suspiro. Luego el silencio. Riggan levitando en su habitación y quejándose de las condiciones en que se encuentra nos transporta de inmediato al pensamiento mágico, el espectador común se puede ir con la finta o al menos, ese despiste intenta Iñárritu al poner a Riggan a hacer caer cosas de los cielos, levitar, lanzar artefactos y hablar con su alter ego. Pero muy pronto comenzamos a desentrañar que se trata de un paciente ezquizofrénico, un paciente también deprimido que se encuentra en una etapa de la vida en que los cuestionamientos de “qué deja para la posteridad” son su día a día. La calidad humana valorada en diferentes lentes, desde el preguntarse si de haber muerto en el mismo vuelo que George Clooney lo habría dejado en el anonimato, usando también la comparativa de la coincidencia de la muerte de Michael Jackson el mismo día que Farrah Fawcett, Riggan tiene una necesidad muy humana de reconocimiento, el sería capaz de medir la calidad de un ser humano por la cantidad de personas que acudan a su funeral, pero esto no es algo inherente a Riggan, esto es un artilugio muy humano y generado por muy distintos factores en todas las generaciones, pero, visto desde diferentes perspectivas. No somos capaces de ver la viga en la órbita propia pues, de tal forma qué, tanto su hija Sam (Emma Stone), como Mike (Edward Norton) le hacen ver a la menor provocación, lo frívola que era su etapa como actor de superhéroe. No terminan por caer en cuenta que ellos también lo son con ejemplos como la importancia que le dan a una crítica o a la cantidad de likes en Twitter y todos lo critican, pero todos son invitados al baile… se muestran seres humanos con todos sus claroscuros, que se olvidan de la persona, como su esposa que ignora su intento de suicidio cuando aún estaban juntos, como su manejador que está mas enfocado en el éxito por venir, a partir del escándalo provocado por el balazo que se impone, que por el ser humano que algún móvil o emoción lo llevó a esa situación. Al final en esto podemos reflejarnos todos sin ningún problema y vale más vivir en esta “inesperada virtud de la ignorancia” porque tal vez no aguantaríamos el asco de continuar en un mundo tan vano.

Pero Riggan si lo alcanza a ver. Ya no lo soporta. No les puede dar gusto a todos. Cuando cumplía como actor promedio, no fue feliz ni les hizo felices, ahora pretende darle un giro a su vida, reivindicarse con el futuro y parece no alcanzar tampoco para llenar las necesidades de los demás, que no tienen finito y ahí pudiéramos entender que solo venimos a llenar las nuestras, aunque suene a algo tan hedonista. Las secuencias son extraordinarias, como pasan de un día a otro, en un deambular por los pasillos y así se la lleva toda la película hasta su conclusión, el misterio que genera una toma fija en un corredor con algo papaloteando al fondo, como indicando que un evento va a suceder y no. La escena en que Riggan va por alcohol, saliendo de la oscuridad y entrando al arco iris de lucecitas dentro de la licorería, hasta que sale y se encuentra al vagabundo recitando en la calle (sublime), o la primer entrada y ensayo con Mike Shiner, Mike con una erección en el set, metaforizando cuanto nos excita que nos vean los demás ¡el pinche reconocimiento carajo! cómo nos importa, cuantas veces nos favean en twitter como si eso fuera capital, hasta mi favorita; cuando finalmente Riggan se suicida y en una secuencia veloz, su hija se asoma hacia debajo de la ventana, poniendo cara triste de descubrir que concreta el suicidio (ese presente), luego la cara al centro continua triste, pero con un dejo de normalidad y alivio (futuro inmediato), finalmente la facies al cielo con una sonrisa, aceptando la decisión de su padre y continuando, seguramente con su vida (futuro continuo). De las tomas que se acercan y se abren tal y como lo hizo en todas sus películas Iñárritu, hurgando y apostando por la crudeza de los personajes, no tenemos queja, son necesarias para comprender la composición de carne, huesos, necesidades y emociones del ser humano. La música te persigue aun después de la película con los solos de batería y la imagen de Keaton en calzones, decadente entre la gente o las piezas de Ravel que nos hacen re imaginar a Riggan surcando los cielos enfundado en su gabardina (de puta-madre).

Birdman_poster

Todos podemos reflejarnos a ratos en cualquiera de quienes componen esta obra, pero al final; todos somos Riggan en esta búsqueda por no pasar desapercibidos, por encontrarle sentido a la vida y en verdad; más nos vale continuar con esta inesperada virtud de la ignorancia, que de no ser un valor intrínseco-humano en constante evolución, pero sin final… ya nos habríamos aventado todos por la ventana.

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