Apocalipsis en Austinland.

Apocalipsis en Austinland-

 El mundo se iba a terminar. Nadie nos lo dijo, pero teníamos ya buenas razones para así creerlo. De la misma forma que los perros se alocan ladrando minutos antes de que ocurra un temblor, nosotros ya teníamos bastante evidencia de qué en esas instancias apocalípticas estábamos.  Había señales y aunque no somos muy dados a seguir ni los señalamientos de tránsito, esta vez las alertas estaban más claras que el agua del Río Bravo.

Austinland

¿Somos MODS  y el final se acerca ya?

Eran 3 avisos. No necesitábamos más. El primero, era esta intención de Vespa Polanco que maquiavélicamente y en coordinación con Custom Rock Garage habían decidido que el sueño orgásmico de toda participante a miss universo, era posible. Que la paz del mundo era alcanzable. ¿Por qué empezar por palestina y los israelíes, si acá teníamos a MODS y Rockers? Contra todo pronóstico nos juntaron y si en el medio oriente los une el amor por el pan de pita y el jugo de naranja artificial, a nosotros nos acurruca el amor por la cerveza y los romeritos. La primera era de a grapa y lo segundo, rolado. A un motorista puede valerle un pepino de Montemorelos el clima, la reforma energética o los plantones en el zócalo, pero una cerveza gratis o el contoneo de un par de pompis, si son motivo de hipnosis en la mayoría de nosotros.

Me vale si ellos son o no son Rockers. ¿Somos MODS? (las voces, las malditas voces)

La segunda señal, consistió en ver a más de un exVespista rodar con el bando de enfrente. Así como en los coches, el que coche más grande busca, es porque “pequeños problemas tiene”… o sea, que si el peláo trae un lanchón de 8 cilindros, es porque de seguro, mea sentado. En las motos pasa algo parecido. Si ya no le es suficiente “tamaño” y cilindrada, al Vespista en cuestión y decide que debe brincar al mundo Choper, es porque de seguro su chica ya le avisó que necesita un licuado de pepino, plátano, androsterona, testosterona y viagra. No voy a decir nombres, no deseo quemar banda, sobre todo porque este mundo es pacheco, borracho y pendejo. Al rato que recuperen su autoestima, les veremos rodando con la pandilla. Por lo pronto y como parece que ya están medio sordos por su cilindrada de 1000cc, ahí les va en lenguaje de señas, un símbolo de güevos para que se lo repartan equitativamente.

3era señal (suenan las campanas de una iglesia como efecto especial). Esta me parece, la más increíble de todas. Habíamos quedado de vernos a las 9 de la mañana. Lugar: Un café situado en una esquina de Mazarik. Antecedentes: A los Malportados les importa un sorbete el curso de las manecillas, a menos que sea  el tiempo de duración de un privado en el “Queens”. Yo iba preparado, pero conociendo a la banda, supuse que cómo siempre y pá no variarle, llegarían por ahí de las 9:30 o 10. Craso error. La abrumadora mayoría de mis amigos Vespistas Malportados estuvieron puntuales a la cita. Eso está cabrón, amigos. El fin, era inminente. Nos iba a cargar la verga.

“El mundo se va acabar

el mundo se va acabar

si un día me has de querer

te debes apresurar”

Molotov

Teníamos las tres señales. Decidimos irnos a encerrar a un congal alejado para ver el choque de mundos, la lluvia de fuego y los ríos de sangre. El  lugar elegido sería Austinland, la tierra prometida. El paradise city que tanto nos cantaba Axel. Anclado en la campiña mexiquense, rodeado de arbustos, chaparros y vegetación exuberante nos pondríamos una pedota para al menos, no sentir el momento final. Así, anestesiados, grifos. Bien acá, bien Sound System.

Tomamos por asalto a un oxxo. Lo más importante: Botana y cerveza. Si nos íbamos a morir  con espectáculo Dantesco, que el hígado y la tripa se fueran contentos, de nuestro sistema nervioso nos encargaríamos llegando.

Ya establecidos, la verdad es que me dio mucha alegría, ver a toda la banda en plena comunión. Se notaba que nos iba a llevar la chingada y no quedaba más que hacer las paces con el de a un lado. Yo inmediatamente pensé que podría ser un sobreviviente, me pareció que si estaba lo suficientemente Jamiroquai y José José, chance y la libraba. Así que amplié mi campimetría y al vuelo, detecté  con quién podía repoblar el desierto de Coahuila. Desgraciadamente, ella ya tenía pareja.

La convivencia en lo que nos llegaba el final, fue divertida. Muy Chingona. Compartimos la sal y el pan. No tengo la menor idea de cómo le hicieron para llegar hasta su hogar. Una vez que nos cercioramos que el peligro había pasado, pudimos regresar sanos y salvos. Sé, que en el saldo negativo tenemos que Miguel Ángel Navarrete perdió a su pareja. Probablemente por ahí habrá dos que tres mal entendidos que corregir de aquí al jueves. Pero,  por lo pronto, sabemos que la próxima vez que la veamos cerca, que pensemos que nos va a llevar Doña Fregada a coger sin condón, que nos ataque una sensación bizarra de fin del mundo. Tendremos a  disposición a  Austinland para curar las heridas, pá improvisar una hielera en alguna carretilla, ahumar la carne y rolar el mois cagados de la risa pero sobre todo de felicidad de estar con la banda.

Respondiéndome a la pregunta: ¿somos MODS?… Considero que más que eso, somos excéntricos, el dato cardinal de un excéntrico y qué, lo separa de un loco, consiste en que las andanzas del excéntrico, no le hacen daño a nadie mas, son inofensivas para el resto de los mortales. El único perjudicado si acaso, sería él mismo. Amparándome en la definición de Ibargüengoitia: “El excéntrico es una persona que a nadie se le ocurriría meter a un manicomio, pero que tiene ciertas peculiaridades que lo distinguen claramente del común de la gente… Un excéntrico rodeado de malos observadores o de gente que lo considera normal, está perdido”

Afortunadamente estábamos rodeados de amigos, en el mismo canal, en la misma conexión. Así que pueden autonombrarse MODS si así lo desean; hipsters, yuppies, pisteros, rockers, jotos, comechapatas o muerdealmohadas. Mis hermanos Vespistas, atrasito de ese primer adjetivo me le ponen excéntricos como apellido. Y con ustedes vale la pena esperar el fin del  mundo. En Austinland.

austimalp

Team by team, reporters baffled, trumped, tethered, cropped

Look at that low plane, fine, then

Uh-oh, overflow, population, common group
But it’ll do, save yourself, serve yourself
World serves its own needs, listen to your heart bleed
Tell me with the Rapture and the reverent in the right, right
You vitriolic, patriotic, slam fight, bright light
Feeling pretty psyched

It’s the end of the world as we know it
It’s the end of the world as we know it
It’s the end of the world as we know it, and I feel fine

I feel fiiiiiine…

R.E.M.

Dr.

Carlos

Collado

Zamarrón


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