Las cosas no son lo que parecen ser; si alguien me pidiera que definiera las películas de Quentin Tarantino con una frase, esa sería la frase: Las cosas no son lo que parecen ser. Y la verdad es que ya he analizado en incontables ocasiones sus películas, seguramente lo haga por el resto de mi vida pues justo cuando creo que ya terminé de hacer la última interpretación, ¡téngale!, que me llega la siguiente. Es muy divertido. Curiosamente si tuviera que dejarle un último mensaje a mis hijos como herencia de vida de una suerte de tip que sé que les haría la vida más fácil, les recomendaría básicamente 3 libros (La comunicación no violenta de Marshall Rosenberg, A course of miracles made easy de Alan Cohen y Un Curso de Milagros) y 4 películas: Matrix -solo la primera-, Fight Club, Forrest Gump y Truman Show. Sé, que si son capaces de leer esos libros con los ejercicios que abordan y ver esas películas, todo este proceso que llamamos vida se les hará igual o más divertido que lo que ahora me resulta a mi.
Pero hoy no hablaré de esas películas, hablaré de otra que aparentemente no tiene nada que ver, pero tiene mucho sobre todo en relación con los tiempos convulsos que aparentemente se viven a nivel global y con esa constante incapacidad que tenemos cuando enfermamos para detectar el por qué escogimos o nos conviene estar enfermos.
La película a la que me refiero es una joya, casualmente considerada la más representativa del género de terror, pero que ahora comprendida y analizada no puedo verla más que como una joya en el proceso de sanación, auto indagación y amor.
El exorcista es una película que se hace más o menos en el año en que yo nací (1973) pero que me parece completamente atemporal, narraré una parte de ella que es sumamente relevante para después darles la traducción a lo que realmente busca ofrecernos. Inicia con unas excavaciones en medio oriente, cerca de Egipto, ahí de tanto excavar llegan a una pequeña estatuilla o ídolo que al sacarlo, de la cueva que lo sacan se escabulle una suerte de vientecillo -como el de la Rosa de Guadalupe-, simbolizando que los demonios se habían liberado, de ahí la peli se va a una ciudad de EEUU, no estoy seguro si es Baltimore pero bueno, ya lo revisaremos y ahí nos muestra las tribulaciones que está pasando un sacerdote en sus 30s-40s con su madre que está vieja y el se ve obligado a mándala a un asilo, mismo asilo en el que ella muere, después en una casa, una madre de familia que es actriz de profesión tiene una hija de unos 11-13 años -no estoy seguro-, y esta niña comienza a sufrir una serie de transformaciones que finalmente se manifiestan en una noche que su mamá tenía una reunión como una posesión demoniaca, se mea frente a todos, maldice, les anticipa a quienes se los va a cargar el payaclown, etcétera… de ahí y como la niña ya no solo agrede a los demás sino que ahora se auto infringe daño a ella misma, jalándose los cabellos, auto arañándose, clavándose crucifijos, golpeándose, privándose de comer, vomitando -verde-, y torciendo la cabeza en 360o y es ahí donde es que la madre decide ir de especialista en especialista, pasando por internistas, neurólogos, neurocirujanos y a lo más que llegan es a que tiene una ligera lesión pero que no tendría por qué estar así, la madre se siente desahuciada, uno de los médicos le recomienda que vaya con un psiquiatra que además es sacerdote, ella contra sus creencias con respecto a la religión va, este cura evalúa a la niña poseída y también llega a la conclusión de que requiere del apoyo de otro cura que es especialista en exorcismos (que casualmente es el mismo que estaba en las excavaciones al inicio de la peli), mientras la niña poseía ya había matado a un amigo de su madre que si vieron la película era un bato que se la pasó acosando molestando al mesero de la fiesta en que se mea la poseída, jodiéndolo con que por su apellido alemán seguro a cuantos judíos mató en la 2a guerra al grado de completamente fastidiar al pobre mesero que le repetía en incontables ocasiones que el no estuvo ahí. A ese bato, al que molestaba al mesero lo mató haciendo que su cabeza le girara así atrás obviamente desnucándolo.
Volvamos al momento que los dos sacerdotes van a exorcizar a la niña, están por entrar a la habitación en que la niña está atada a su cama de pies y brazos para que ya deje de auto lastimarse y antes de entrar el cura joven le dice al experimentado que está poseída por varios demonios, a lo que el cura experimentado le contesta muy seguro: NO, solo es uno. Luego le advierte, cuidado -el cura experimentado al joven-, este demonio es muy astuto y sabe cómo llegarte, no lo escuches, no le hagas caso porque si no te hará caer en sus garras… acto seguido, entran a la habitación el cura experimentado comienza a leer unos versículos de la biblia, le rocía agua bendita a la niña posesa y ¿qué es lo primero que hace?, gira la cabeza y voltea con el cura inexperto, adopta la voz de su difunta madre y le dice: «¿por qué me abandonaste hijo mío?, por tu culpa morí sola en ese asilo…»… veeeeerga, que se emputa el cura joven e inexperto, le suelta dos tres cerrados y obliga a cura viejo a sacarlo de la habitación para poderle recordar lo que ya le había dicho. Voy a dejar haga aquí el recuento de esta película, porque quiero ver si después de lo que les diga, la ven igual.
Ojo, lo que fue: ES. La crucifixión no fue hace dos mil años, es ahora y de ti depende que se lleve a cabo o no. Ojo, ¿por qué creen que ese ídolo es encontrado en Egipto y de ahí se escapan los demonios? Piénsenlo por un momento, llévenlo al corazón. No pretendo establecer un juicio entre en antiguo y el nuevo testamento, no me parece simplemente loable nada que se obtenga por la fuerza o con lucha o guerra, de ahí que repito, llevémoslo al sentimiento, ¿qué inició en Egipto hace unos 3500 años?, ¿podrían los diez mandamientos bíblicos ser resumidos a uno solo? Claro al final del día todo es matemáticas 10, 1+0 = 1, simplemente Ama, si amas, si conoces el amor que es solo uno y verdadero, se engloba la acción de los 10 mandamientos. Pero volvamos a la película.
Ahí van unos tips para que quizá la perciban de manera diferente, ella, la niña poseída NO está poseída por un demonio, está poseída por el ego, de la misma forma que cualquier paciente o cualquier enfermo de cáncer, artritis o la enfermedad autoinmune o del tipo que quieran, este ego que la posee y se siente seguro en su cuerpo a la odia (como pasa con cualquier paciente), cada daño que ella se auto infringe es exactamente igual que con cada paciente que se auto lastiman generándose enfermedades que creen que tienen un origen “externo”, los sacerdotes no están llevando a cabo un exorcismo sino un proceso de expiación, la están liberando de las culpas que carga, ¿y que culpas podría abrigar una niña de esa edad?, ¿notaron la ausencia de la presencia del padre? Los padres están divorciados, la niña se siente responsable de ese divorcio y poseída por el ego se auto lastima, injuria, lastima a los demás, quizá así podemos entender mejor por qué al personaje que asesina girándole la cabeza hacia atrás lo hace como una alegoría de: “lo mataron los juicios que hizo referente al pasado de otro ser humano”.
¿Es el exorcista una película de terror? Considero que no, en el fondo es de amor, pero terror podríamos sentir si nos diéramos cuenta si en verdad observáramos que en innumerables ocasiones en nuestra vida, quizá ahora mismo, estamos al igual que Linda Blair poseídos por el ego, vomitando juicios a gente maravillosa que no son más que nosotros mismos, torciendo la cabeza en 180 o 360 grados para traer cosas del inexistente pasado para atacar o juzgar a otro hermano o hermana o a nosotros mismos, lastimándonos al generarnos enfermedades creyendo egoicamente que somos un cuerpo y haciéndolo pagar por lo mismo por esa culpa que nos carcome el alma.
La crucifixión no fue, se está librando ahora y en verdad podemos evitarla e irnos directo a la resurrección del verdadero ser que somos dando fin al personaje. Y puede ser ahora mismo.
Carlos

