Una piedra en el camino.

Hace exactamente un año comencé con una serie de malestares en mi cuerpo físico, solo vinieron a complementar los malestares, dolores y resentimientos que ya cargaba en la mente, tenía muchísimos síntomas, no dormía, sudores nocturnos, dolor en la espalda del lado derecho, poliuria, nicturia, depresión, ansiedad, pérdida de tono muscular entre otras cosas… me hice todas las baterías de estudios, sospeché de todo, tenía lo peor y al final solo resultó que tenía gracias a Dios solamente una piedra en la vesícula biliar de 2,7 cm, una fatiga adrenal con un cortisol muy bajo y un estrógeno cuasi nulo, fuera de eso el resto de mis estudios estaban mejor que óptimos. Recuerdo que el untrasonografista me veía con una mezcla de gracia y compasión, yo le insistía una y otra vez que tenía algo en mi próstata o en los riñones y fue tanta mi insistencia que ya fastidiado me mató el gallo diciéndome: mira Carlos, llevo 35 años trabajando para el hospital La Raza, haciendo N cantidad de ultrasonidos, me jubilé y ahora acá lo hago claro que porque me pagan pero mas por hobbie y te puedo asegurar que tu próstata y tus riñones están perfectos, acto seguido, me pidió que me pusiera de lado y exclamó «lotería», felicidades tienes una piedra de mmm 2,7 cm en la vesícula, colega, yo que tú la iba programando para cirugía pues como bien sabrás, con esas dimensiones y con la inflamación que se ve en la pared es mejor quitarla.

Sí, admito que primero me sorprendí y luego me tembló la güila pues yo no quería pasar por un quirófano y sí sí por el miedo a la plancha pero mas porque sería ser incongruente conmigo mismo, ¿qué le diría yo a un paciente en una circunstancia igual o similar a la mía? Le diría que no se opere, le optimizaría la dieta, mejoraría su función hepática-biliar, lo desintoxicaría, lo pondría a ejercitarse, a meditar a tomar Biomagnetismo y acupuntura… a preguntarse ¿por qué escogí yo esta enfermedad?

Y así comencé mi trabajo personal, previo al descubrimiento de esta piedra o calculo yo había pasado por momentos muy intensos emocionalmente hablando, estaba cumpliendo 50 años, mi hijo mayor había decidido abandonar sus estudios e irse a vivir con su novia, para luego también decidir embarazarse, mi novia había decidido que ya no quería continuar en la relación y en ese instante se venían fechas navideñas, año nuevo, mi cumpleaños 50, parecía que la carga era insostenible. Tuve que conseguirme rápido un lugar nuevo donde vivir, no podía seguir viviendo en el depa en el que tantos sueños había construido con mi novia, todo me recordaría a ella, en el proceso de mudanza hice una suerte de des hacimiento, algo ya común en mi vida pues me gusta regalar mis temporales posesiones materiales constantemente, tratar de iniciar cuasi de cero, comencé a trabajar poco a poco con lo que pude, solté amorosamente a Carlos Alberto (mi hijo) entendí que era su decisión y que yo no era ni culpable ni responsable de nada, entendí que el cumpleaños era una trampa que 50 no significaban nada en lo absoluto y agradecí por estar tan bien de salud, comencé a ser constante en el gimnasio, antes nunca trabajaba pierna ni hombros y ahora sí y además entreno los 7 días de la semana, al inicio del año me suplementaba pero fui retirando todo suplemento y reemplazo con que inicié el 2023 para que desde septiembre del mismo año ya no utilizar nada mas que la dieta, cambié mis meditaciones a mas prolongadas y constantes para ser un estado habitual y natural como la respiración, cambié mis hábitos de sueño para dormir diario temprano a las 9-9:30 y despertarme a las 4:30 de la mañana, suspendí mi podcast y la mayoría de mi actividad en redes sociales y eliminé la mayoría de las que tenía para estar mas presente mas en el ahora, para no necesitar de la aprobación de nadie de ningún like que me dijera que iba bien o mal para verdaderamente combatir a mi ego, comencé a hacer ejercicio con mis ojos para ir dejando mis gafas, constante en el estudio de espiritualidad con sus lecciones y con ejercicios, a mantener mi depa intacto, a cocinar todos mis alimentos, a agradecer de corazón cada regalo de la vida, a hacer consciente a mi hijo Alessandro que tantos años ignoré, a compartir mas con Patricio y descubrir/apaciguar los rencores que tenía conmigo, a modificar mi metodología de consulta siendo ahora mucho mas llena de empatía y amorosa, a permitirme la posesiones materiales sin tener que inventar que me las regalaron o que fue por suerte sino dándoles el valor de como las obtuve y comenzó la magia.

Para finales de octubre ya no sentía ninguna molestia de mi vesícula ni de nada, me realicé un ultrasonido en le mismo lugar para constatar que había desaparecido, una piedra de 2,7 cm que solo es en teoría operable, mi cuerpo la había hecho arena, líquido y nada… el resto de mis resultados de laboratorio normales y mejor que óptimos, mi relación con pacientes, amigos, familia, hijos se convirtió en lo mejor de toda mi existencia.

Solía tener alergia al cerdo y se me quitó completamente, recuperé el 100% del cabello que se me estaba cayendo jejeje incluso me salió más y en las pestañas cosa que jamás esperé, logré el abdomen, brazos, cuerpo que siempre anhelé en mis 20s, 30s… solo que ahora en los 51 años y sin hacer tanto ejercicio como lo hacía en ese entonces, instauré nuevas sociedades basadas en la confianza, respeto y amor. Tengo mi agenda de pacientes llena de aquí hasta abril, así que mis planes de solo ver pacientes 2 veces por semana y el resto dedicarlo al estudio de conciencia, espiritualidad y escribir podrá esperar hasta junio, pero no me agobia porque vivo inmerso de manera muy natural en mis intensos ahoras, en mi intenso ahora.

Sigo sin bailar bien salsa -y quizá cualquier baile que intente-, sigo tocando la guitarra como principiante aunque con más pasión y se me siguen olvidando los nombres de las personas que me presentan pero ahora simplemente ya no me mortifica, tengo la certeza de que eso también cambiará, que llegará lo que tenga qué amorosamente y quizá, como diría Forrest Gump: eso es todo lo que tengo que decir acerca de eso.

Gracias, totales.

Carlos

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