El templo

Antier una mujer trans o sea un bato vestido de mujer empleado de un supermercado se portó muy amable conmigo apoyándome en encontrar lo que necesitaba; durante el intercambio de comunicación que compartimos me repetí mentalmente en incontables ocasiones: «no la vayas a cagar-no la vayas a cagar», en verdad fue súper servicial y amable, ¿qué terminé haciendo?, pues nada, que al despedirme le dije: qué amable rey.

Supongo que a veces así pasa en la vida, cuando menos quieres cagarla y mejor quieres quedar, tiene que venir el mal chiste. La diferencia ahora radica en la vibración que cargas, el bato no sintió mala leche de mi parte seguro por eso no se puso punk, seguro por eso no me quedé tampoco con ningún mal sentimiento.

Ayer regresé de estar 5 días en Tepoztlán con mi hijo Pato, solo por descansar, hacer un poco de senderismo, platicar con él, iniciarlo en los estudios de trabajo de conciencia-espiritualidad y me da mucho gusto porque hubiera querido yo que alguien me platicara de los temas de conciencia espiritualidad a la edad que él tiene, que si bien si lo hicieron quizá no al grado de pulcritud en cada palabra como lo logramos en estos días tepoztecas.

Una de las primeras señales que me dio la voz de la conciencia en uno de mis procesos meditativos más reveladores a principios del año pasado -o sea, hace un año-, fue en inglés y fue claro: may your body be the founding of THE temple, and your words be maná (que tu cuerpo sea el cimiento de EL templo y tus palabras maná. Y pues ha sido un año de ir trabajando en mente y cuerpo, de ir dejando todo suplemento y medicamento para con ello alcanzar la congruencia de dejar de darle valor a la “magia” de lo externo, así… con la pericia de un escultor, no perderme un solo día de gimnasio incluyendo los domingos, de estudiar diario mi curso de conciencia con sus respectivos cursos-ejercicios o aikido mental para poder entender que la iglesia de mi cuerpo compuesta por las dos torres que son no otra cosa que los Dimas y Gestas de mis ojos derecho e izquierdo, la cúpula de mi bóveda craneal y adentro de esta el púlpito o silla turca desde la que permito que mi glándula pineal-pepe grillo-espíritu santo-conciencia me dicte la misa, toco la campana de mi diapasón activando a mi pineal mi Jesús encristado, mi Yo soy iluminado para que mis palabras sean misa, que sea yo en verdad un reino de los cielos, la misa es como diría Facundo Cabral, como la vida misma: ahora mismo-ahora mismo, la vida es ahora mismo.

Carlos

Ahora mismo, ahora mismo, la vida es ahora mismo. Somos La Paz que compartimos.

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