Es curioso como ciertas cosas llegan en el momento en que quizá ya no las necesitas tanto, pero esto es necesario para que caigas en cuenta que nunca las necesitaste o nunca fueron tan necesarias.
Recientemente uno de mis mejores amigos -solo tengo tres-, cumplió años y decidí regalarle un obsequio verbal y al oído. Ya sé, que suena a nada el regalo pero en realidad para mi era importante, sobre todo considerando que este amigo a que me refiero ya tiene todo a lo que cualquier ser humano puede aspirar en este mundo terrenal y en lo materia. El regalo, lo que le dije al oído fue: el cumpleaños es una trampa.
Al principio el trató de contestarme y formular algunas preguntas, yo inmediatamente lo miré, me coloqué el índice frente a los labios señalándole que guardara silencio y cuando lo hizo agachando la mirada, le dije: no me contestes nada bro, por fa, solo medítalo, piensa en por qué lo sería, ¿por qué sería una trampa?, siéntelo, no intentes contestar de inmediato, lo platicaremos la próxima ocasión que nos veamos y seguro profundizaremos el tema, pero hoy solo deja que eso se hunda lentamente en tu inconsciente, recuerda la frase y lo comentaremos luego.
Y así, seguro en otra columna también profundice sobre esto que le compartí a mi amigo Kolawole, pero esto, eso que verbalmente le compartí y que hoy también suelto en mi blog, es una de esas cosas a que me refiero al inicio de esta columna, porque si de alguna manera tuviera que describir lo que he vivido los últimos 12-36 meses es eso precisamente. Una serie de hechos, epifanías, revelaciones, vivencias que una parte muy adentro de mi ser, medio reclama el por qué no había caído en cuenta antes y otra, la más sabia, comprende que no podía haber sido en otro momento.
Qué cosas de la vida; el tener libertad económica en el momento en que más claro tengo que no da la felicidad, tener a los 50 años el mejor estado de salud y el cuerpo que siempre soñé con tener en mis veintes, treintas y cuarentas… cuando sé, que solo es una ilusión o tener la claridad mental y el entendimiento así como la comprensión de cosas que quizá mis versiones anteriores morirían por publicar en redes sociales pero que hoy esa misma “sabiduría” me reserva, me guarda y administra a solo compartir con quien solicita esa respuesta.
Sé que el cumple es una trampa, que toda experiencia es irreal, que la abrumadora mayoría de lo que nos decimos en el día a día uno a otro son solo mentiras porque la verdadera comunicación solo puede darse en silencio, como sé que compartir esto en mi blog es verdaderamente solo para mi porque no estoy buscando la aprobación de nadie por medio de likes y lo hago lleno de amor, aún oliendo el pasto mojado en una mañana en Valle de Bravo o Malinalco, recordando como se tostaba mi piel en una caminata soleada por las calles de Morelia, sentado de piernas cruzadas en un restorán japonés en la Roma, o cenando en lo más alto de la Ciudad de México a media luz, proyectado en un columpio a una barranca en un rincón de Hidalgo, echándome el mejor vino de mi vida en Valle de Guadalupe, todavía oliendo a salas de congresos médicos, caminando entre la profundidad de cuevas que son las profundidades de mis adentros en Teotihuacán, flotando en un globo aerostático igual que se infló mi corazón y voló, cantando y brincando a todo pulmón en el metropolitan con El mató a un policía motorizado o celebrando-llorando-vomitando el desamor de el menor de mis tres hijos en el auditorio nacional cantando juntos “Esta noche es la reunión” con José Madero y 10 mil almas al unísono, bailando y brincando con mis enfermeras, asistentes y meditando en la sala de mi depa, flotando boca arriba con los ojos cerrados en las aguas mansas de Bacalar en pleno eclipse, comiéndome un churrasco en el Diez a solas, como casi siempre, sabiendo que todo es una ilusión, viendo hacia dentro, comenzando a verdaderamente amarme, agradecido, ¿y qué sigue?
Carlos










¿La edad es una trampa o el cumpleaños? ¿O ambos? Me encantó cada línea. Se siente el amor.
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